
Formado por los hermanos Karin y Olof Dreijer, el dueto sueco The Knife crea pop electrónico de atmósferas fúnebres que tiene el don de hipnotizarnos, erizarnos la piel y provocarnos paranoias distintas a las que experimentamos en cualquier paseo citadino.
Su disco más reciente, Silent Shout, ha sido descrito como el Kid A del electropop por su inventiva y sus aires refrescantes. Y cuando los escuches no podrás evitar compararlos con Björk.
Pero sus fríos sintetizadores, esas voces que rayan en lo paranormal y sus letras introspectivas, depresivas y oscuras delimitan con fuerza su territorio y personalidad y los alejan de cualquier otro artista con el que les encontremos similitudes, y ellos lo saben, tanto, que han preferido editar sus discos en su propio sello, Rabid Records, ajenos a mafias y servilismos.
Su música es estupendo soundtrack para esas noches en que te encuentres agazapado detrás de las persianas, a la defensiva, en espera de que algo muy malo suceda, quién sabe si sólo por averiguar qué cantidad de miedo eres capaz de albergar en ese cuerpecito o para saber hasta dónde puedes soportar sin salir a hundir finalmente ese cuchillo. Si quieres oír algo de ellos, pide a Peach Melba que programe algunos tracks en Bómboro, la música que llegó para quemarse.